La rehabilitación con criterios de eficiencia energética, la mejor medicina contra la crisis económica del Coronavirus

La rehabilitación con criterios de eficiencia energética, la mejor medicina contra la crisis económica del Coronavirus

Alfredo Sanz Corma, Presidente del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España

Podríamos pensar que pasar mucho tiempo –varios meses– encerrados tras “cuatro paredes” haría cambiar la percepción que tenemos de nuestras viviendas, sacando a la luz sus ineficacias y sus carencias: esa ventana que no cierra bien; la habitación que siempre está fría; la calefacción que nunca parece calentar lo suficiente, pero cuya factura nos ahoga a fin de mes; esa parte de la casa en la que nunca entra el sol y nos obliga a tener las luces encendidas... Sin embargo, con los datos en la mano, la respuesta es tan negativa como sorprendente.

Según la última encuesta realizada por la empresa GAD3 para el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE), el 85,7% de la población considera que su domicilio es “apropiado” para pasar un hipotético segundo confinamiento, con una mínima calidad de vida. Es más, la ventilación, la iluminación natural y la accesibilidad son los aspectos que más positivamente valoraban los entrevistados. Solo los desempleados o los jóvenes y estudiantes tenían una percepción peor de sus hogares.

Una situación llamativa, sobre todo si la comparamos con la radiografía del sector que se dibuja desde organismos como el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE) que estima que 1.200.000 viviendas deben rehabilitarse hasta 2030 y 7,5 millones de hogares tendrán que ser completamente renovados con criterios de eficiencia energética y sostenibilidad antes de 2050, para cumplir con los objetivos de ahorro de energía y reducción de emisiones de CO2 fijados desde Europa. Una acción que es una inversión a largo medio-largo plazo ya que, además de incidir positivamente en la habitabilidad de los inmuebles españoles, supone una notable disminución del gasto –entre 300 y 500€ al año por familia–.

Quizá sea el momento de preguntarnos por qué ocurre esto. ¿A qué se debe que el usuario perciba la vivienda de una manera “positiva”, mientras voces autorizadas del sector alertan de su ineficiencia? ¿Es un problema de comunicación? ¿Nos falta hacer más pedagogía de la vivienda? Un poco de todo, podríamos responder.

La realidad parece indicarnos que, mientras el sector de la construcción cada vez está más concienciado y comprometido con la modernización del parque edificado español, a través de la rehabilitación con criterios de eficiencia energética, el usuario –propietario o arrendador– no considera necesario realizar ninguna actuación para mejorar la eficacia y el confort de sus viviendas. Y esto es así, no porque no quieran vivir mejor, sino, simplemente, por desconocimiento.

Volvamos a tirar de datos para ilustrar esta última cuestión. En el año 2013 el Gobierno establecía la necesidad de expedir el Certificado de Eficiencia Energética para la venta o el alquiler de un inmueble. Hoy, siete años después, el desconocimiento sobre dicha herramienta, que nos da pistas sobre el estado y consumo energético de nuestra vivienda, es llamativa. Según un reciente informe de Mutua de Propietarios, el 55% de los encuestados afirmandesconocer el Certificado de Eficiencia Energética. Es más, atendiendo a los datos de este mismo estudio, el 69% de los encuestados no valoraba la realización de acciones para mejorar la eficiencia de sus hogares. Este último dato coincide con la encuesta realizada para el CGATE sobre “La situación de la vivienda durante el confinamiento”: el 91,5% de los encuestados no se plantea hacer reformas que mejoren las condiciones de su vivienda.

Los agentes del sector y, por supuesto, la Arquitectura Técnica, tienen ante sí un importante reto: trasladar a la sociedad las ventajas y beneficios, económicos, medioambientales y sociales que supone la rehabilitación energética de los hogares. Es el momento de hacer pedagogía de la construcción, para ser capaces de acercar a la población general los beneficios de mejorar sus viviendas, más allá de un concepto meramente estético. Tenemos que trabajar el lenguaje y la comunicación, pero también analizar dónde están los principales hándicaps. ¿Son los trámites?, ¿la financiación?, ¿el acceso a las subvenciones y a las ayudas?

Está en nuestra mano cambiar esta falsa sensación de la ciudadanía y explicarles que pueden vivir en hogares más confortables, pero también más saludables, seguros y eficientes; más preparados para afrontar los desafíos futuros.

Y es importante lograrlo. Todos los indicadores parecen señalar que el sector de la rehabilitación será uno de los pilares de la recuperación económica tras la crisis del Coronavirus. Las ayudas vinculadas al llamado Pacto Verde Europeo –Green Deal– así parecen indicarlo. Para los Arquitectos Técnicos y los profesionales de la edificación en general, la consolidación del sector va a suponer una oportunidad de contribuir eficientemente a la recuperación de la actividad económica. La Arquitectura Técnica, como profesión con una fuerte implicación en el tejido social y empresarial, tiene el deber de realizar una labor formativa que ayude a mejorar nuestro parque edificado. Todos saldremos ganando.

POSTS RELACIONADOS